El vicio de la individualidad

Es imperativo que dejemos el vicio de la individualidad… en cada uno de los aspectos de nuestras vidas. Que prestemos nuestra atención y mirada al servicio del ser humano, de los animales, de la naturaleza y toda la diversidad de vida que coexistimos en esta galaxia. Resulta inminente que dejemos de vivir al servicio de nosotros mismos en ese estado de demanda y reclamación por lo que nos hace o deja de hacer el otro. Agota nuestro recurso más preciado que es nuestra propia vida. En cambio, si nos esforzamos –en cada respiración– a comprender para poder aceptar (a aceptar para poder comprender) a ese otro ser humano que juega el papel de una oposición; si nos esforzamos en mirarle con la inocente mirada de la esencia o de la esperanza; si nos esforzamos en respetarle primero para poder amarle después; si en cada escena experimentada nos enfocamos y esforzamos una vez más, en reconocer qué aspecto de mi actuación puedo ennoblecer y limar, en vez de recurrir a ese antiguo y nocivo hábito de acusar, de trasladar la responsabilidad al otro porque en ese acto lo que estoy haciendo es no reconocer el poder que tengo como creador y vivo velado sin vivir en mí, fuera de mi propia existencia; si logramos permanecer en el mejor estado de todos, en el de la reflexión constante, tendremos una mayor capacidad de vivir fuera de esa camisa de fuerza que supone la individualidad (el débil yo) para estar al servicio del total… esa consciencia que supone nombrar la singularidad del ser humano con la comprensión de que se nombra y reconoce a la Humanidad. Y ello implicaría, un nuevo mundo, una nueva humanidad, un nuevo nosotros mismos.Es imperativo que dejemos el vicio de la indivi-dualidad… en cada uno de los aspectos de nuestras vidas. Que prestemos nuestra atención y mirada al servicio del ser humano, de los animales, de la naturaleza y toda la diversidad de vida que coexistimos en esta galaxia.

Resulta inminente que dejemos de vivir al servicio de nosotros mismos en ese estado de demanda y reclamación por lo que nos hace o deja de hacer el otro. Agota nuestro recurso más preciado que es nuestra propia vida.

En cambio, si nos esforzamos –en cada respiración– a comprender para poder aceptar (a aceptar para poder comprender) a ese otro ser humano que juega el papel de una oposición; si nos esforzamos en mirarle con la inocente mirada de la esencia o de la esperanza; si nos esforzamos en respetarle primero para poder amarle después; si en cada escena experimentada nos enfocamos y esforzamos una vez más, en reconocer qué aspecto de mi actuación puedo ennoblecer y limar, en vez de recurrir a ese antiguo y nocivo hábito de acusar, de trasladar la responsabilidad al otro porque en ese acto lo que estoy haciendo es no reconocer el poder que tengo como creador y vivo velado sin vivir en mí, fuera de mi propia existencia; si logramos permanecer en el mejor estado de todos, en el de la reflexión constante, tendremos una mayor capacidad de vivir fuera de esa camisa de fuerza que supone la individualidad (el débil yo) para estar al servicio del total… esa consciencia que supone nombrar la singularidad del ser humano con la comprensión de que se nombra y reconoce a la Humanidad. Y ello implicaría, un nuevo mundo, una nueva humanidad, un nuevo nosotros mismos.

Author: laconjunciónY

laconjunciónY es un laboratorio para la investigación de la imaginación que experimenta sobre tres pilares fundamentales: Arte, Neurociencia y Consciencia Eco-Lógica. C de colaboración, Y de vínculos y enlaces hacia todo e incluso lo imposible. Nace de la metáfora del rizoma. Esa raicilla aérea que no crea profundidad de tierra, sino que se ramifica de manera horizontal. En esa horizontalidad cada raíz, frágil en sí misma, se conecta una con otra creando un entramado poderoso. Es en su fragilidad donde reside su fuerza. El rizoma, entonces, es la conjunción Y una y mil veces; Y… Y… Y… Tejidos de vínculos y enlaces que potencia lo múltiple y lo diverso y, sobretodo, con la convicción de que nuestra unión, nuestra fuerza está en cómo ponemos a conversar nuestras diferencias…  para crear crear crecer creer y crear. laconjunciónY son Candela Olarte y Deborah Elías

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