Nada con el corazón

 

Cuando tocaba el turno para lanzarme a la piscina y nadar los 100 metros del estilo pecho -ese parecido a la danza de los sapos en el agua- unos minutos antes de la competición; mi padre se acercaba a mi lado y al oído -mientras la mirada de ambos quedaba anclada a la piscina de 50 metros dirigida hacia la meta- al oído, a la vez que gesticulaba con sus manos, al oído me decía: esa brazada, veloz… esa patada ciérrala como un látigo… para que puedas deslizarte sobre el agua y alcanzar mayor distancia. Recuerda: Brazada, veloz. Patada, como látigo… Pero cuando ya estés cansada, cuando ya tus brazos no puedan más, cuando ya tus piernas no puedan dar más de sí, cuando ya tu mente se rinda… tu sigue con el corazón Deboritah pero llega hasta esa meta. Así que cuando estaba en plena competencia, habiendo nadado ya unos 75 metros a la velocidad más extrema que podía; sintiéndome exhausta, sin fuerzas, quedando unos largos largos eternos 25 metros para llegar a la meta… Me venía al recuerdo mi padre y repetía cual mantra insistente, en mi mente: …Con el corazón, con el corazón Deborah, con el corazón… Con el corazón, con el corazón Deborah, con el corazón… Y así; así hasta tocar la meta. Cuando tocaba el turno para lanzarme a la piscina y nadar los 100 metros del estilo pecho -ese parecido a la danza de los sapos en el agua- unos minutos antes de la competición; mi padre se acercaba a mi lado y al oído -mientras la mirada de ambos quedaba anclada a la piscina de 50 metros dirigida hacia la meta- al oído, a la vez que gesticulaba con sus manos, al oído me decía: esa brazada, veloz… esa patada ciérrala como un látigo… para que puedas deslizarte sobre el agua con rapidez y alcanzar mayor distancia. Recuerda: Brazada, veloz. Patada, como látigo… Pero cuando estés cansada, cuando ya tus brazos no puedan más, cuando tus piernas no puedan dar más de sí, cuando ya tu mente se rinda… tu sigue con el corazón, Deboritah, pero llega hasta esa meta. Así que cuando estaba en plena competencia, habiendo nadado ya unos 75 metros a la velocidad más extrema que podía; sintiéndome exhausta, sin fuerzas, quedando unos largos largos eternos 25 metros para llegar a la meta… Me venía al recuerdo mi padre y repetía cual mantra insistente en mi mente: …Con el corazón, con el corazón Deborah, con el corazón… Con el corazón, con el corazón Deborah, con el corazón… Y así, así hasta tocar la meta.

Hubo ocasiones en que el esfuerzo había sido tan grande que superaba los límites del propio cuerpo. Al salir de la piscina tenía que inmediatamente agarrarme de cualquier persona o columna cercana para poder recuperar fuerzas ya que flaqueaban las piernas y apenas me sostenían para poder caminar.

El extraordinario poder que tiene todo ser humano para trascender su propio universo de capacidad siempre es un acto de asombrosa imaginación. Imaginar la manzana contenida en la semilla de la manzana o la promesa de la rosa y la expansión de sus pétalos en el capullo o en la semilla-alma que contiene al ser humano -con la fuerza de la determinación y el coraje del corazón, esa conjunción entre voluntad y confianza- imaginar una promesa de Humanidad. Una metáfora, un acto poético, una hazaña este devenir del Ser Humano Verdadero.

 

Cuando tocaba el turno para lanzarme a la piscina y nadar los 100 metros del estilo pecho -ese parecido a la danza de los sapos en el agua- unos minutos antes de la competición; mi padre se acercaba a mi lado y al oído -mientras la mirada de ambos quedaba anclada a la piscina de 50 metros dirigida hacia la meta- al oído, a la vez que gesticulaba con sus manos, al oído me decía: esa brazada, veloz… esa patada ciérrala como un látigo… para que puedas deslizarte sobre el agua y alcanzar mayor distancia. Recuerda: Brazada, veloz. Patada, como látigo… Pero cuando ya estés cansada, cuando ya tus brazos no puedan más, cuando ya tus piernas no puedan dar más de sí, cuando ya tu mente se rinda… tu sigue con el corazón Deboritah pero llega hasta esa meta. Así que cuando estaba en plena competencia, habiendo nadado ya unos 75 metros a la velocidad más extrema que podía; sintiéndome exhausta, sin fuerzas, quedando unos largos largos eternos 25 metros para llegar a la meta… Me venía al recuerdo mi padre y repetía cual mantra insistente, en mi mente: …Con el corazón, con el corazón Deborah, con el corazón… Con el corazón, con el corazón Deborah, con el corazón… Y así; así hasta tocar la meta.

Author: laconjunciónY

laconjunciónY es un laboratorio para la investigación de la imaginación que experimenta sobre tres pilares fundamentales: Arte, Neurociencia y Consciencia Eco-Lógica. C de colaboración, Y de vínculos y enlaces hacia todo e incluso lo imposible. Nace de la metáfora del rizoma. Esa raicilla aérea que no crea profundidad de tierra, sino que se ramifica de manera horizontal. En esa horizontalidad cada raíz, frágil en sí misma, se conecta una con otra creando un entramado poderoso. Es en su fragilidad donde reside su fuerza. El rizoma, entonces, es la conjunción Y una y mil veces; Y… Y… Y… Tejidos de vínculos y enlaces que potencia lo múltiple y lo diverso y, sobretodo, con la convicción de que nuestra unión, nuestra fuerza está en cómo ponemos a conversar nuestras diferencias…  para crear crear crecer creer y crear. laconjunciónY son Candela Olarte y Deborah Elías

Share This Post On
468 ad

5 Comments

  1. Hermoso querida hija! Recuerdos q nunca olvidaremos. Te amo.

    Post a Reply
  2. Hermoso Deborah que profundo pensamiento. Hay que dar el <3 en todo aunque no tenga fuerzas. Un fuerte abrazo.

    Post a Reply
    • Querida Mildred… todo el amor!

      Post a Reply
  3. El titulo era tAn especial…
    …que tenia que leerlo 😀

    Durante su lectura,
    pase por varias fases, etapas, ideas…
    …ay, la cabeza :-DD

    Y, al final,
    me dejo
    un buen sabor de boca
    🙂 😀

    Se nota, además, una técnica narrativa mu bien trabajada…
    …pero esos son datos tecnicos
    Lo q importa es
    El Corazón
    🙂

    Un beso gramde amigas

    Post a Reply
    • Muchas gracias querido Rubén… Un abrazo!

      Post a Reply

Submit a Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *